El jabón se obtiene al hacer reaccionar grasas con un álcali. Una buena elaboración empieza con mediciones precisas y una fórmula calculada para los aceites y el álcali exactos.
1. Aprende seguridad con el álcali
Prepara gafas, guantes adecuados, manga larga, ventilación y una zona despejada. Mantén lejos a niños y mascotas. Sigue tu procedimiento para añadir el álcali al líquido y nunca improvises con materiales cáusticos.
2. Usa equipo dedicado y compatible
Necesitas una balanza digital precisa, recipientes resistentes al calor, batidora de inmersión, espátulas y un molde adecuado. Evita metales reactivos como el aluminio.
3. Elige aceites por su función
Las grasas duras favorecen firmeza y duración; los aceites ricos en láurico elevan limpieza y burbujas; los ricos en oleico apoyan el acondicionamiento. Evalúa siempre la mezcla completa.
4. Calcula el álcali para los aceites exactos
Cada aceite tiene un valor SAP. Selecciona el grado correcto, completa el 100 %, elige NaOH, KOH o doble álcali e introduce la pureza real. Recalcula cualquier cambio.
5. Decide sobreengrasado y agua
Elige entre descuento de álcali o grasa añadida. Usa concentración o relación agua/álcali y registra siempre el método y su valor.
6. Planifica aditivos y capacidad del molde
Fragancias, arcillas, sales, ácidos, azúcares y líquidos alternativos pueden cambiar peso o química. Algunos ácidos requieren más álcali. Compara el peso final con el volumen útil del molde.
7. Elabora y registra el lote
Sigue un orden escrito, pesa cada material, registra cantidades reales y etiqueta el lote. No dependas de la memoria.
8. Cura, evalúa y mejora
Respeta el curado o reposo. Observa pérdida de peso, dureza, espuma, aroma, aspecto y defectos. Cambia una sola variable en la siguiente versión.